La Aromaterapia y la Aromacología, son similares porque se encuentran relacionadas con los aromas y estudian los efectos que estos tienen sobre las personas.
Los olores nos alertan, nos conectan con momentos de nuestro pasado haciéndonos revivir sentimientos y emociones. La intensidad con la que somos capaces de percibir el olor, depende indirectamente de la memoria y de nuestra apreciación olfativa. Sabemos que existe una conexión directa entre el órgano del olfato y el sistema límbico de nuestro cerebro. Podemos afirmar que nuestra personalidad, nuestros recuerdos y en definitiva el hecho de ser como somos, depende en gran medida de nuestro sistema límbico.


Que influyen en nuestro estado de ánimo.
“Los adolescentes son como pequeñas fragancias de ayer, de hoy y de siempre, aceites esenciales para la vida que el alma humana posee y que nos conviene recuperar” cita de la autora del libro «Adolescentes que maravilla” de Eva Bach, pedagoga y escritora.
El aura es el cuerpo energético alrededor de cada uno de nosotros, que va cambiando según nuestro estado de ánimo. Todas las influencias externas negativas, incluso las que provienen del estrés, nerviosismo o enfermedades de otras personas que están cerca de nosotros, pueden interactuar con nuestra aura, repercutiendo en nuestro estado anímico y en nuestra salud. De la misma manera que practicamos una higiene personal diaria, debemos mantener limpia y armonizada nuestra aura de malas vibraciones y energías negativas.